Casi todo el mundo entra en Marruecos por Casablanca — es ahí donde aterrizan los
vuelos. En vez de gastar la primera tarde solo cruzando el país hasta Marrakech, esta
ruta aprovecha el aterrizaje y ya empieza el viaje: la mezquita sobre el mar, la
capital, las ciudades imperiales y el desierto, todo en una sola línea, sin rehacer
carretera.
Seis días bastan para sentir el tamaño de Marruecos sin prisas tontas. Y como cerramos
en Marrakech, aún eliges si volar desde allí o estirar unos días más en la ciudad
roja.
¿Quieres empezar o terminar distinto, incluir Essaouira junto al mar o una noche más
en el desierto? Escríbenos y lo reorganizamos.