Marrakech es por donde empieza casi todo viaje a Marruecos, y merece al menos unos
días solo para ella. Estos tres días están pensados para que sientas la ciudad sin
prisa — un día en la medina, un día más suave de jardines y hammam, y un tercero para
respirar fuera, en el Atlas o en el desierto de Agafay.
Nuestro consejo de quien vive aquí es simple: no intentes verlo todo. Elige un zoco
donde perderte, una terraza para el té de la tarde y la plaza Jemaa el-Fna para el
final del día, cuando la ciudad entera parece encontrarse allí.
¿Quieres usar estos días como principio de un viaje mayor, con desierto y ciudades
imperiales? Solo dilo y montamos la ruta completa.