No todo el mundo llega a Marruecos con una semana libre. Esta ruta corta es para quien
tiene pocos días, hace una escala larga en Casablanca o solo quiere probar el país antes
de volver en otro viaje con más calma.
En cuatro días enseñamos la costa atlántica — la mezquita gigante de Casablanca, la
tranquila capital de Rabat — y terminamos en el bullicio de Marrakech, que es el
Marruecos que la mayoría imagina. Sin carretera de desierto, sin madrugar: ciudad, té y
zoco.
¿Quieres convertir estos cuatro días en el principio de un viaje mayor, con desierto y
Fez? Lo cosemos todo en una sola ruta.