La luna de miel es de esos viajes que se recuerdan toda la vida — por eso tratamos la
vuestra como si fuera de nuestra propia familia. Nada de autobuses llenos ni rutas de
estantería. Aquí sois vosotros dos, un coche y nosotros entre bastidores, cuidando de
que cada noche sea en un sitio que merezca ser recordado.
Marruecos es generoso con quien está enamorado — el té servido bien alto, el olor a
azahar al atardecer, el silencio absoluto del desierto. Lo juntamos todo y escondemos
alguna sorpresa por el camino. Cuáles, no lo contamos.
Decidnos la fecha y lo que soñáis. El resto, dejadlo en nuestras manos.