Casi todo el mundo asocia Marruecos al desierto, pero el norte es otro país dentro del
país — más verde, más fresco, con Europa al otro lado del mar. Esta ruta empieza en
Tánger, la ciudad del paso, y baja hasta Fez, pasando por la ciudad azul.
Chefchaouen es de esos sitios que parecen inventados: calles, escaleras, macetas, todo
pintado de azul. Nos empeñamos en dormir dos noches allí, porque la ciudad cambia
cuando los autobuses se van y vuelve a ser solo de los vecinos y los gatos.
Es una ruta estupenda por sí sola, para quien llega desde España, o como primera parte
de un viaje mayor que sigue hacia el desierto. Escríbenos y la encajamos.