El norte de Marruecos tiene un lado que casi nadie enseña: la costa. Esta ruta junta el
mar de Tánger y de Asilah con el azul de las montañas de Chefchaouen, antes de terminar
en la gran medina de Fez.
Asilah es nuestra sorpresa favorita del camino — un pueblo encalado de blanco, con
murales pintados en las paredes y el Atlántico rompiendo contra la muralla. Poca gente lo
conoce, y es justo por eso que nos gusta llevar allí.
Cuatro días que funcionan solos, para quien viene de España, o como apertura de un viaje
mayor hacia el desierto. Escríbenos y lo encajamos.