Esta es la travesía que une los dos extremos de Marruecos — empieza en Fez, la ciudad
más antigua y tradicional, y termina en Marrakech, con el desierto en medio. Es el
camino que haríamos con quien tiene pocos días y quiere ver mucho sin repetir
carretera.
El primer día ya es puro Marruecos de verdad: los cedros del Atlas Medio, los monos a
la orilla de la carretera y el valle del Ziz abriéndose verde en medio de la piedra.
Por la noche, las dunas del Erg Chebbi, donde el campamento es de nuestra propia
familia.
¿Quieres empezar por Marrakech en vez de Fez, o estirar una noche más en el desierto?
Solo escríbenos y lo montamos a tu medida.