Esta es la ruta que más montamos para quien llega a Marrakech y quiere ver el desierto
de verdad. Cinco días dan tiempo a hacer el camino con calma — porque en Marruecos la
carretera es parte del paseo — y aún pasar dos noches en el Erg Chebbi.
La primera noche en el desierto es en un campamento cómodo; la segunda, en el de
nuestra propia familia, en las dunas donde crecimos. Allí es donde el cielo se abre de
estrellas y los tambores se adueñan de la noche.
¿Quieres encajar Fez al final en vez de volver a Marrakech? ¿O estirarlo a siete días
con más tiempo en las ciudades? Escríbenos y lo ajustamos.